Resumiendo todo un poco...no me va lo perfecto. Odio la exhaustiva puntualidad de la gente, las abrumadoras e irreversibles charlas de cortesía, las presentaciones que carecen de sentimiento. Me traen completamente sin cuidado las personas que aparentan ser de una forma y luego son de otra, al igual que aquellos que siempre gritan palabras valientes, pero murmuran sus verdades casi en silencio. No me gustan los que no aprecian el placer que puede ofrecer una conversación, ni tampoco esos que no le dan la suficiente importancia a una simple mirada. Lo incoherente, lo indeseable, lo poco definido, lo inaccesible...pueden asustar a muchos, pero a mi me atraen. Tras la sombra de cada momento aparecen los verdaderos matices de las cosas , y yo me muevo entre esos matices día tras día en mi cabeza. Esperando, tal vez si el tiempo dice “sí”, un nuevo despertar. Viviendo cada día como si fuera el último, pero también muriendo cada día un poco más.
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