Sería bonito ponerme a pensar
esta fría mañana de febrero
en el tibio pesar que suponen
tus labios al chocar en mi pelo.
La firmeza de la que presumo,
los sentimientos que día a día congelo,
quedarían por fin relegados
a la oscura caja de los recuerdos.
Sería entonces cuando aparecería
la verdadera "yo", sin peros
sin mentiras intangibles,
trasparente como el hielo.
Inminentemente abriría
sin quererlo, mi memoria
y vagamente recordaría
el principio de esta historia.
Sabría pues el porqué
de tantas y tantas mentiras,
y podría llegar a entender
como creí tus tonterías.
Sería bonito ponerme a pensar
esta fría mañana de febrero
pero pensándolo mejor,
creo que hoy no quiero.