domingo, 27 de mayo de 2012

Nuestra guerra fría.


Tú te quedaste el coche, y yo me quedé la casa. Tú saliste, casi obligado y por la puerta; yo quería salir por todas las ventanas. Tú luchaste sin descanso contra el tiempo y mis dudas, y yo gané mis falsas batallas. Tú te llevaste nuestra facilidad para reirnos en todo momento,dejándolo todo a un lado y yo, me guardé mis problemas sin resolver. Tú apenas conseguiste cambiarme, pero yo te cambié de una manera descomunal. Tú me quitaste todas las facilidades de las que tanto me quejaba, y yo las eché de menos, sin atreverme a pedirte que me las devolvieras. Tú, con tu estrategia de defensa demostraste ser el mejor atacante. Yo, testaruda y caprichosa, te arrastré hacia un torbellino que nos hundió de una manera profunda. Tú me esperaste, yo te dejé ir. Tú, lo superaste con el tiempo y fuiste feliz. Yo... deambulo entre los días sin saber quien ganó nuestra pequeña-gran guerra.
Pero aún tengo una duda...¿cuándo nos separamos, quién se queda con las canciones?

martes, 1 de mayo de 2012

Dosis extra grandes de realidad.


Hace un tiempo, me miraste fijamente, y me preguntaste si sabía soñar. En aquella época yo, ignorante a más no poder, respondí que sí intensamente; casi ofendida por que tú te lo cuestionaras. Siguió la vida y seguimos nosotros, conduciéndola hacia la comodidad entre besos y constantes viajes en coche. También siguió el tiempo y con él pasamos ambos, desconocidos, desperdiciándonos con una total y completa certeza. Una mañana me desperté a tu lado, cuando ya apenas quedaba nada, y volviste a hacerme la misma pregunta. En aquel momento no supe que contestar. Aún no había rozado con mis dedos el cielo, ni había conseguido llegar a la meta más lejana. Todavía no sabía lo que era ser feliz sin motivo aparente. Por un instante lo tuve claro: no sabía soñar, porque aún no lo había intentado. Fue entonces cuando ambos lo supimos, era el momento de empezar a intentarlo. Tú ya no me mirabas fijamente, y ya nunca me lo volviste a preguntar.